Todos conocemos la historia detrás de Spider-Man No More. La
gran mayoría descubrió esta historia a modo de una película. Para Spider-Man 2,
Sam Raimi decidió adaptar uno de los arcos más aplaudidos por los fanáticos.
Cuando la dualidad entre Spider-Man y Peter Parker se rompe
se llega a una conclusión: abandonar el traje de héroe. De eso va el Amazing
Spider-Man 50.
Stan Lee y John Romita vivían los mejores años de Spider-Man en Marvel. Cada historia, cada idea, cada personaje que ese par creaba funcionaba.
Aunque Amazing Spider-Man ya había arrojado pruebas de moral
y destreza para Peter Parker, el número 50 de la serie traería consigo su
primer momento de debilidad. El primer adiós al traje arácnido.
La historia sigue centrada en la vida de Parker. A Romita le
encantaba explorar el lado romántico de Peter poniéndolo en situaciones de
coqueteo con Gwen Stacy. Mary Jane no se quedaba atrás. El escritor jamás se
olvidó de la molesta tía May. Sabía que si algo alejaría a Peter de ser Spider-Man
era el amor por la vieja. Es así como en una recaída más de May, Peter se hunde
para dejar a un lado el poder y la responsabilidad.
La página con el traje abandonado en un bote de basura pasaría
a convertirse en un icono arácnido años más tarde. Romita no imaginó que nos había
regalado una de las mejores páginas de Spider-Man en toda su historia.
Este número también es de culto por ser la primera aparición
de Wilson Fisk, Kingpin.
“Ahora la mafia será dirigida como una empresa y el director
de la junta será Kingpin”.
Estirando el argumento del hampa y la doble identidad de Frederick
Foswell, Lee y Romita se permiten contar el abandono de Parker como Spider-Man
sin centrarse necesariamente en ello. El argumento central posiblemente fue ese mismo,
adentrarse a lo que habían tejido con esta historia del submundo de Nueva York.
¡He vuelto! Gritaba Spider-Man mientras se prometía regresar
con todo para restablecer la paz perdida durante su ausencia. La clásica escena
entre él y Jameson a su regreso seria motivación suficiente para que décadas después
un atrevido director decidiera llevarla a la pantalla grande.





